lunes, 26 de septiembre de 2016

El rescate de los cerca

Las mismas palabras, el sinsentido que queda en la boca después de entender que del mate lavado no pueden salir mariposas.

Los consejos que agobian, repetir las palabras que nos describen de memoria lo que alguna vez ya pasó y que, a esta altura, deberíamos saber como salir de esta, pero nada, la eterna adolescencia que duele más por las noches, cuando se sabe todo y nada se supone, cuando te duelen los fantasmas del pasado que no viviste y que de tanto detalle que tuvieron al contarlo, lo volvés propio y aterrador.

El vino no se puede tomar, está ahí mirando como si quisiera conquistarme pero tiene miedo de correr el riesgo, de saber que de un sorbo voy a terminar con él, casi como hicieron conmigo, pero sin dejarme reposar.

Del amor propio ni noticias, pesa más el futuro austero con el que me estoy por enfrentar que cualquier síntoma de supervivencia. La inercia de respirar, late por latir, la careta que me pongo en las reuniones que quiero evitar y que es imposible en épocas donde todos celebran la vida, mientras yo me pregunto como salió Racing porque me quedé dormida cuando empezaba el partido.

Las mentiras, las promesas sin cumplir, el olor a la traición recorriendo los mismos bares de San Telmo.

Los más cerca me conocen de memoria, estiran las manos, marcan números, putean a mi par, lloran conmigo porque saben que cuando me duele algo siempre digo la verdad,
Proponen, preguntan, y yo nada, acá, acumulando flores y saludos, esperando que los lejos me vengan a salvar, sin razonar que el rescate empieza por uno mismo.



jueves, 8 de septiembre de 2016

Llovía y no era jueves...

Otra vez el error, la mano en la herida haciendo presión evitando el desangre, evitando mirar y que miren; total acá nadie se da cuenta, el que sabe mirar puede ver hasta donde me calan las lastimaduras, y el que no...el que no sigue de largo.

Hay gente que te obliga a levantarte. Casi como amenaza te levanta del sillón con un mensaje, y aunque está en uno el moverse o no, te moves igual, aunque no querés, aunque sabes que el frío duele, pero no tanto como lo que escondes; te moves porque sino te volves a hundir.

Llueve y hace frío, y ni siquiera es jueves, pero viene lloviendo por si te olvidaste que la lluvia te solía proteger, que afuera del refugio la vida también pasa para el resto, y que no hay nadie esperando que cambies de decisión, que nadie te va a salvar, que ahora cada vez que llueve: es lluvia nada más.

Estás sola y en casa no hay café.

Y entrás al lugar, te reciben con una directa pidiendo explicaciones sobre que es lo que pasa, y no te salen las palabras porque no creíste volver a tener que explicar, porque ya te habías olvidado de como se empiezan y como se terminan las cosas. Suena el timbre, te salva del silencio.

En la radio se escucha a Joaquin diciendo por lo bajo que llueve sobre mojado...y que bla bla bla, y que cada cual por su lado...