Me descuido y me olvido. Y esas cosas no se tienen que dejar pasar.
Porque si dolió, va a seguir por el resto de tu vida ahí, como esa rama que picotea el techo y nunca termina de caerse, que cuando crees que ya se fue, algún vientito la hace sonar.
Porque si ardió, va a quemar por dentro un tiempo más. Y seguramente vengan otros fuegos, otros demonios con otros infiernos, pero cada uno sabe quemar distinto.
Me descuido y me olvido, y cuando vuelvo me mata de celos el pasado que no querés soltar.
Los nombres, el misterio, las sombras de ideas que me pasan por atrás y te perdés mirando cuando enfrente te clavan la mirada esperando respuestas.
Hay olor a ropa sucia que vengo apilando encima de las mentiras que me fui construyendo; no encuentro nada mas fácil que volver a mentir, debe ser por eso que cuesta tanto creer...
Me descuido y me olvido, y la cuenta está en cero. Soy una adolescente que recién va a entender de que se trata todo esto; no tengo recuerdos que duelan, no hay historias para contar y ver como el de enfrente amarga la mirada porque hace carne el dolor que me tocó pasar.
Me descuido y me olvido, y quién te dice, haya llegado quien tenía que llegar...
lunes, 23 de octubre de 2017
Tenían mucho tiempo libre...
Habiendo conquistado tantas lunas, nos sentamos todos a la mesa y entre jarra y jarra nos preguntamos como nos fue a pasar esto, justo a nosotros, que somos de esos que si de frente no decimos las cosas, entonces mejor nos quedamos en silencio.
Se escucha que dice: Si me encontrás alguna, venime a hablar...
Y aunque todo es distinto, el dolor es tan parecido que entre sorbo y sorbo asentimos con la cabeza cuando alguien afirma que tan hijo de puta se puede llegar a ser.
Se escucha que dice: Si me encontrás alguna, venime a hablar...
Es una cadena de favores, en cuanto uno agacha la mirada, el de al lado remata un chiste para volver a estar en pie. Suena una que conocemos todos, el de la mesa del costado se hace amigo a la segunda birra, el de la barra ya sabe quien sos y que te gusta tomar, y ahí estás otra vez, en primera fila para ser habitué de un nuevo bar, contando las mismas viejas anécdotas que creíste no volver a publicar...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
