Es como si en una cajita de fósforos hubiera encerrado a mil fieras. Se me ríe en la cara el amor que te tengo, y de golpe vuelvo a ser la mina que reprochaste que fui con otros. Y ahora que hago?
No te puedo decir lo que quiero, porque no me sale, porque con vos aprendo a tener la empatía que siempre odié.
Porque...qué se creen los de afuera que entienden lo de adentro? Pero, yo a vos, te sé, y si te digo lo que necesito, te mato, creeme que te mato por dentro.
Hasta ayer, entre vos y yo, no existía el para siempre, y no existe hoy tampoco, pero me miento un poquito, te prometo lo que no me das, y no quiero evangelizarte ni contarte como puedo cambiarte el mundo si me abrís los párpados, pero que se yo, mal no estaría...
Todos los días te perdono alguna falta de amor, hasta cuándo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario