jueves, 8 de septiembre de 2016

Llovía y no era jueves...

Otra vez el error, la mano en la herida haciendo presión evitando el desangre, evitando mirar y que miren; total acá nadie se da cuenta, el que sabe mirar puede ver hasta donde me calan las lastimaduras, y el que no...el que no sigue de largo.

Hay gente que te obliga a levantarte. Casi como amenaza te levanta del sillón con un mensaje, y aunque está en uno el moverse o no, te moves igual, aunque no querés, aunque sabes que el frío duele, pero no tanto como lo que escondes; te moves porque sino te volves a hundir.

Llueve y hace frío, y ni siquiera es jueves, pero viene lloviendo por si te olvidaste que la lluvia te solía proteger, que afuera del refugio la vida también pasa para el resto, y que no hay nadie esperando que cambies de decisión, que nadie te va a salvar, que ahora cada vez que llueve: es lluvia nada más.

Estás sola y en casa no hay café.

Y entrás al lugar, te reciben con una directa pidiendo explicaciones sobre que es lo que pasa, y no te salen las palabras porque no creíste volver a tener que explicar, porque ya te habías olvidado de como se empiezan y como se terminan las cosas. Suena el timbre, te salva del silencio.

En la radio se escucha a Joaquin diciendo por lo bajo que llueve sobre mojado...y que bla bla bla, y que cada cual por su lado...


3 comentarios:

  1. Me encanto Nani.
    Lindo que haya reivindicaciones de esa pluma.
    Te abrazo hoy que salió el sol pa' las dos.

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