De nuevo esa sensación, y vos apenas lo vas sintiendo: pafff, adentro, asfixiado por el aire, ese de la libertad que te deja solo un rato y vuelve y te transforma en el tipo libre y atrevido del que cualquiera en dos noches sabría que es mentira lo que se viene.
Un borrador siempre a mano, las mismas historias del pasado ese, lejano, tan lejano que te encuentra en el hombre que alguna vez supiste ser y que no pudiste mantener, ni como promesa ni como recuerdo de lo que no se debe hacer.
Otra vez, una y otra vez las miles de veces que vas a pasar por la primera vez, un nombre más a la lista, otra vez usurpar la cama que no te corresponde, darte vuelta enojarte y dormir.
El alivio de la noche cuando nadie respira cerca.
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