Nunca estamos a salvo del exilio total, siempre hay una mancha de odio, o de amor, que me aceita el piso y hace que piense, calcule, controle, me frene; y yo que por esta época vengo trotando en taco aguja...
La noche está llena de poetas, de esos que conozco de memoria que repiten frases hechas, que juegan a contar los vasos que tomo y que piensan que van a matarme los miedos, cuando soy yo la que los defiende acuchillando los fantasmas con los que viven; empiezan queriendo conquistar y lo único que necesitan es alguien que le consuele los vacíos del colchón; pero no, como mucho: cuando me voy te lavo el vaso y te vacío el cenicero...
Tengo demasiado empedrado el corazón para que le quieran seguir el ritmo.
Y pierdo, siempre voy perdiendo aunque en la cuenta me figure un menos diez y la lluvia me lave los recuerdos, porque hay un silencio que llevo marcado a fuego y espero, ojalá, suplico, rezo, algún día pueda aprender a hablar.
Linda! Hay un sol entero ahí pa' vos. Te abrazo
ResponderEliminarSiii hay mucha luz rodeándome el camino. Gracias por ser parte de esto! Te abrazo
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