Casi como al pasar, en el medio de la despedida, donde se expresaba todo y restaban mil palabras por decir, él dijo:
- "Y no vas a luchar por mí...", afirmando lo que creía escuchar, afirmando más que lo que sus sentidos podían entender.
Ella, movió su cabeza de lado a lado y disparó una vieja mueca que aparentaba una sonrisa, una mueca que antes atraía a cualquiera, la que ahora significaba otra cosa.
Le quiso explicar que la manera de luchar por el amor de él, era dejándolo ser libre, dejándolo ser la persona que no pudo ser por culpa del poco amor propio que ella se tenía.
Le quería contar con lujo de detalles todo lo que ella estaba haciendo para ser mejor persona día a día, le quería explicar que todo el amor que sentía por él era tan grande que aceptaba que no la eligiera más si ella no lo hacía feliz.
Ella quería sacarse el corazón del cuerpo, agarrarlo despacito, depositarlo en las manos de él, y pedirle que por favor lo cuide y que no se fuera.
Y aunque lo esperó despierta todas las noches que siguieron, él no quiso volver...
Lo difícil es si aún ella se queda pendiente de un posible regreso.
ResponderEliminarElla lo espera... ;)
EliminarGracias por leer!