Me alejé mil veces de un infierno que creía conocer.
Estaba ahí, al borde de la caída y daba tres pasos para atrás creyendo que era precavida, que cualquiera podía venir y empujarme y arruinarme el momento.
Durante mucho tiempo en toda mi historia me creí invencible, había descubierto, a ojos cerrados y abiertos, que la magia estaba en no mentir, en decir siempre la verdad cueste lo que cueste, me creía con poder al entender que la vida iba de eso, y aunque sí, lo incluía, al camino le faltaba atravesar mas charcos.
Me arrancaba la piel pensando en el fracaso, repetía una por una las palabras que iba a decir para que doliera más, como si así cualquiera pudiese entender, a través del dolor, lo que quería decir.
Jugaba a perder creyendo que iba a salir victoriosa, que cualquier día ibas a aparecer de la nada en la puerta de mi casa, como un ángel guardián, que me ibas a vaciar de pensamientos de mierda, y me ibas a poner en una cajita de cristal para resguardarme del miedo que siempre le tuve a perder la libertad; mira si fui boluda...
Tuve que tener la dicha en mis manos, ver como se me escapaba entre los dedos, para darme cuenta que el amor, solo es verdadero cuando es libre...
Qué hermoso poder acompañar este día ventoso con tus textos. Qué lindo es leerte.
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