viernes, 18 de agosto de 2017

La lección del que elige

Se está haciendo fácil respirar por estos lados, hay olor a sahumerio que espanta soledades, es dulce y no empalaga, es ácido y no arde, ve y sabe mirar...

Y que lástima che, pero vos y yo no pudimos recorrer las mismas calles, a ninguno le importo recordar las viejas buenas épocas, porque todo se empañó, se manchó de sangré la esquina del primer beso y, a mi favor, ni me acuerdo que sabor tenían tus mentiras.

Esta loca está tan cuerda, que tiemblan los payasos con pinta de campeones porque a sus globos de colores los espera un alfiler. El mismo que explota futuros con chusmas que leen pero no saben entender ni la mitad de lo que escribo.

Y de tanto andar andando, este paladar se volvió negro sabiendo lo que quiere y volviendo a elegir, porque ya no pierde el tiempo y aprendió a diferenciar lo económico de lo barato entre salchichones primavera y vinos en caja de cartón...que le encantan, pero no con vos...


jueves, 17 de agosto de 2017

No, pero si

La incoherencia del amor a destiempo, o del desamor en tiempo real.
Y tal vez no, tal vez es el tiempo en el que tiene que ser, y la forma, y el cuerpo y el gusto, y andá a saber que más. Pero no, mejor no. Porque si hubiera sido antes, si, seguramente si, pero ahora ya pesa cuesta abajo cual nombre en una lista. Y eso que no me gusta dejar en manos de terceros lo propio, menos el corazón y las palabras. Pero si, parece que quiere. Y no, al final no. Siempre recula. Hay silencios que meten miedo...

miércoles, 9 de agosto de 2017

Manchas

Nunca estamos a salvo del exilio total, siempre hay una mancha de odio, o de amor, que me aceita el piso y hace que piense, calcule, controle, me frene; y yo que por esta época vengo trotando en taco aguja...
La noche está llena de poetas, de esos que conozco de memoria que repiten frases hechas, que juegan a contar los vasos que tomo y que piensan que van a matarme los miedos, cuando soy yo la que los defiende acuchillando los fantasmas con los que viven; empiezan queriendo conquistar y lo único que necesitan es alguien que le consuele los vacíos del colchón; pero no, como mucho:  cuando me voy te lavo el vaso y te vacío el cenicero...
Tengo demasiado empedrado el corazón para que le quieran seguir el ritmo.
Y pierdo, siempre voy perdiendo aunque en la cuenta me figure un menos diez y la lluvia me lave los recuerdos, porque hay un silencio que llevo marcado a fuego y espero, ojalá, suplico, rezo, algún día pueda aprender a hablar.


jueves, 3 de agosto de 2017

No fui yo

Tenes la boca más grande que el alma, y ya sabemos que esas cosas terminan mal.
Por qué no hablar de lo que hay que decir, en vez de hacer lo que no se debería?
Qué se siente perder todo, entrar en conflicto con vos mismo? por tus propios actos, por tus propios dichos, por tu propio instinto, por tu propia mierda.
Cuánto hace que te olvidas de las cosas que prometes? Cuánto juraste en vano a un dios que te apropiaste porque ni coraje para creer en uno tenes?
No se entiende nada, todo está eclipsado, no hay preguntas, no hay respuestas; hay bronca, hay desamor, hay traición.
Hay una pila de muertos con los mismos números de teléfono, que me corto las manos antes de volver a llamar, y ni siquiera así, libres, gratis, dispuestos, soy capaz de traicionar.
Te despeiné las dudas, cada paso que daba limpiaba un poco tus heridas, y entre mis marcas y tus ruidos, podía entender que estabas a salvo. Y te dejé, permití que lo hicieras, que rompas, que tires, que quemes, que grites, que duelas.
Nunca más.-

martes, 25 de julio de 2017

Borrador

De nuevo esa sensación, y vos apenas lo vas sintiendo: pafff, adentro, asfixiado por el aire, ese de la libertad que te deja solo un rato y vuelve y te transforma en el tipo libre y atrevido del que cualquiera en dos noches sabría que es mentira lo que se viene.
Un borrador siempre a mano, las mismas historias del pasado ese, lejano, tan lejano que te encuentra en el hombre que alguna vez supiste ser y que no pudiste mantener, ni como promesa ni como recuerdo de lo que no se debe hacer.
Otra vez, una y otra vez las miles de veces que vas a pasar por la primera vez, un nombre más a la lista, otra vez usurpar la cama que no te corresponde, darte vuelta enojarte y dormir.

El alivio de la noche cuando nadie respira cerca.


domingo, 30 de octubre de 2016

Tal vez. No se...

Cuantas mentiras guardan mis recuerdos y en cuantas fotos que me han sacado puedo no reconocerme como yo misma.
He sido motivo de trazo para nuevos escritores, un lienzo en blanco para aquellos que me retrataron, un negativo que siempre quedó en negro y blanco, y aún así me creo incapaz de transmitir emociones; no propias, sino incapaz de decir lo que siento que digo, pero con las palabras justas para que los lejos se queden donde están, los cerca abracen más fuerte, el pasado se quede en su lugar y el futuro no me abofetee la cara con preguntas sin antes escuchar mis respuestas.
Me han copiado, han usado palabras que yo misma usé de otros, han recorrido mis pasos como queriendo sentir eso que siento y que jamás podrán entenderlo. Escribo y me pregunto que será de la pila de textos que vengo cajoneando y que ni se por donde empezar a editar. Y las ganas? Mejor ni las nombremos. Que pasó con todos los que estuvieron atentos a mis palabras, los que pedían más, los que querían conocer, los que peleaban, los que gritaban, los que amenazaban, los que lloraban también.

Tal vez. No se...

lunes, 26 de septiembre de 2016

El rescate de los cerca

Las mismas palabras, el sinsentido que queda en la boca después de entender que del mate lavado no pueden salir mariposas.

Los consejos que agobian, repetir las palabras que nos describen de memoria lo que alguna vez ya pasó y que, a esta altura, deberíamos saber como salir de esta, pero nada, la eterna adolescencia que duele más por las noches, cuando se sabe todo y nada se supone, cuando te duelen los fantasmas del pasado que no viviste y que de tanto detalle que tuvieron al contarlo, lo volvés propio y aterrador.

El vino no se puede tomar, está ahí mirando como si quisiera conquistarme pero tiene miedo de correr el riesgo, de saber que de un sorbo voy a terminar con él, casi como hicieron conmigo, pero sin dejarme reposar.

Del amor propio ni noticias, pesa más el futuro austero con el que me estoy por enfrentar que cualquier síntoma de supervivencia. La inercia de respirar, late por latir, la careta que me pongo en las reuniones que quiero evitar y que es imposible en épocas donde todos celebran la vida, mientras yo me pregunto como salió Racing porque me quedé dormida cuando empezaba el partido.

Las mentiras, las promesas sin cumplir, el olor a la traición recorriendo los mismos bares de San Telmo.

Los más cerca me conocen de memoria, estiran las manos, marcan números, putean a mi par, lloran conmigo porque saben que cuando me duele algo siempre digo la verdad,
Proponen, preguntan, y yo nada, acá, acumulando flores y saludos, esperando que los lejos me vengan a salvar, sin razonar que el rescate empieza por uno mismo.



jueves, 8 de septiembre de 2016

Llovía y no era jueves...

Otra vez el error, la mano en la herida haciendo presión evitando el desangre, evitando mirar y que miren; total acá nadie se da cuenta, el que sabe mirar puede ver hasta donde me calan las lastimaduras, y el que no...el que no sigue de largo.

Hay gente que te obliga a levantarte. Casi como amenaza te levanta del sillón con un mensaje, y aunque está en uno el moverse o no, te moves igual, aunque no querés, aunque sabes que el frío duele, pero no tanto como lo que escondes; te moves porque sino te volves a hundir.

Llueve y hace frío, y ni siquiera es jueves, pero viene lloviendo por si te olvidaste que la lluvia te solía proteger, que afuera del refugio la vida también pasa para el resto, y que no hay nadie esperando que cambies de decisión, que nadie te va a salvar, que ahora cada vez que llueve: es lluvia nada más.

Estás sola y en casa no hay café.

Y entrás al lugar, te reciben con una directa pidiendo explicaciones sobre que es lo que pasa, y no te salen las palabras porque no creíste volver a tener que explicar, porque ya te habías olvidado de como se empiezan y como se terminan las cosas. Suena el timbre, te salva del silencio.

En la radio se escucha a Joaquin diciendo por lo bajo que llueve sobre mojado...y que bla bla bla, y que cada cual por su lado...


viernes, 19 de febrero de 2016

Aprender a nadar

El desorden aturde los ojos. La sensación incómoda del estorbo a cada paso que se da, el olor a encierro aunque no hay vidrio en las ventanas, las cenizas indisimulables en el negro de la madera del escritorio, los esqueletos de las tomas que nunca me salieron como yo quería, las migas del desayuno que esperan que alguien las sacuda del repasador, la toalla húmeda hecha un bollo arriba de la cama; los platos están sucios y aunque desde acá no se ven, yo se que están.
La copa de vino que te estira la mano y promete ayudar sin decir nada; una mosca que se burla y lo viene a arruinar...



El riesgo de salir

Organizo mis sueños en medio de un humo negro que me envuelve y me toca el hombro y me avisa que no hay quórum para el próximo Dios.
Abro un libro lleno de tierra esperando que el azar de sus páginas me tire una indirecta y, a modo de reflejo y cansada de la rutina, se aparece una mueca a medio sonreír y mis manos la acompañan cerrando lo que no me dio la ayuda que esperaba; el horóscopo de las bibliotecas puede aprender a doler. 
El café se seca en los bordes del jarrito, como cuando los besos ya no saben besar y tienen que agrietarse en invierno para recordar el calor de la sangre.
La ciudad está desierta, ya no queda nadie vivo a las horas en las que me decido salir a vivir,