jueves, 31 de agosto de 2017

Te mataron y no hice nada

Te mataron y no hice nada.

Yo estaba en casa, matando también, a mis penas. Entre risas, recuerdos y un vino que iba cambiándome el color de la lengua a medida que lo iba tomando, y a vos también te cambiaba el color, el del cuerpo, el de la sangre que ibas perdiendo, el de la vida que se te estaba ahogando entre manos desconocidas que no querías que se acerquen más.

Yo estaba en casa, y me dejaba desnudar y tocar por quien yo quería, y si decía a algo que NO, era entre risas y vergüenza, era porque estaba convencida de que SI, que si quería, pero el NO hacía que todo dure más, y vos no pudiste, vos dijiste que NO de verdad, de esos que no se negocian, NO es NO, pero no funcionó, a vos te arrancaron la ropa y te arrancaron la vida.

Yo estaba en casa, y vos anda a saber por donde andabas, porque apareciste muerta, acribillada, ahogada, atada, amordazada, con una bolsa en la cabeza, calcinada, quemada con ácido, descuartizada. Y yo estaba más entera que nunca y sana y radiante, recostada donde quería, con quién yo quería, y estaba desnuda y no tenía miedo, pero vos si, vos estabas temblando, te sentías sucia, débil, indefensa, enferma de tanta mierda que te estaba pisoteando.

Yo estaba en casa y quería que el tiempo se frene, quería estar así, y vos no, vos querías que todo termine pronto porque cada segundo que pasabas entre manos que te torturaban, era la eternidad hecha carne, hecha sangre, la que habías perdido, era el frío del piso en el que te acostaron y no dejaron que te levantes nunca más.

Yo estaba en casa, y no tenía ni la menor idea de quien eras, pero te juro que si hubiera sabido donde estabas, yo te iba a buscar...


martes, 29 de agosto de 2017

Que si...

Que tenés que aprender a cerrar la boca, a pensar en lo que vas a decir antes de mandar todo a la mierda, que si te tuviera enfrente te daría un sermón para que te calmes y veas que allá afuera todo es distinto a como es ahí adentro.
Que si lo querés: decilo; que si no podés, contale; que si te gusta, no te mueras de ganas.
Que cuando desnudes todo, esta vez, empieces por el alma.
Que te quiere y te lo dice, pero que mejor te lo demuestre.
Que si te puede: no te pierdas; que si te mira no te ciegues, que si te habla no le grites, que si te grita: nunca más.
Que si te lleva de la mano sea con orgullo, que le celen los ojos si alguien te mira con mas ganas que él. Que se le despierte la vida si te tiene lejos para irte a buscar; que aprenda a hablarte sin decir una palabra. Que a la voz de su consciencia le queden tantas dudas que tenga que saborearte un poco más todos los días. Que las noches traigan la paz que se roban los días. Que deje de valer la pena lo que tiene que valer alegrías.
Que si no tiene tiempo, que no te robe el orgullo.
Que si te entiende: bien; y sino, que tenga el coraje de preguntar.
Que si tiene miedo, se atreva a mirarte a los ojos.

Que si te quiere, que te quiera bien...



viernes, 18 de agosto de 2017

La lección del que elige

Se está haciendo fácil respirar por estos lados, hay olor a sahumerio que espanta soledades, es dulce y no empalaga, es ácido y no arde, ve y sabe mirar...

Y que lástima che, pero vos y yo no pudimos recorrer las mismas calles, a ninguno le importo recordar las viejas buenas épocas, porque todo se empañó, se manchó de sangré la esquina del primer beso y, a mi favor, ni me acuerdo que sabor tenían tus mentiras.

Esta loca está tan cuerda, que tiemblan los payasos con pinta de campeones porque a sus globos de colores los espera un alfiler. El mismo que explota futuros con chusmas que leen pero no saben entender ni la mitad de lo que escribo.

Y de tanto andar andando, este paladar se volvió negro sabiendo lo que quiere y volviendo a elegir, porque ya no pierde el tiempo y aprendió a diferenciar lo económico de lo barato entre salchichones primavera y vinos en caja de cartón...que le encantan, pero no con vos...


jueves, 17 de agosto de 2017

No, pero si

La incoherencia del amor a destiempo, o del desamor en tiempo real.
Y tal vez no, tal vez es el tiempo en el que tiene que ser, y la forma, y el cuerpo y el gusto, y andá a saber que más. Pero no, mejor no. Porque si hubiera sido antes, si, seguramente si, pero ahora ya pesa cuesta abajo cual nombre en una lista. Y eso que no me gusta dejar en manos de terceros lo propio, menos el corazón y las palabras. Pero si, parece que quiere. Y no, al final no. Siempre recula. Hay silencios que meten miedo...

miércoles, 9 de agosto de 2017

Manchas

Nunca estamos a salvo del exilio total, siempre hay una mancha de odio, o de amor, que me aceita el piso y hace que piense, calcule, controle, me frene; y yo que por esta época vengo trotando en taco aguja...
La noche está llena de poetas, de esos que conozco de memoria que repiten frases hechas, que juegan a contar los vasos que tomo y que piensan que van a matarme los miedos, cuando soy yo la que los defiende acuchillando los fantasmas con los que viven; empiezan queriendo conquistar y lo único que necesitan es alguien que le consuele los vacíos del colchón; pero no, como mucho:  cuando me voy te lavo el vaso y te vacío el cenicero...
Tengo demasiado empedrado el corazón para que le quieran seguir el ritmo.
Y pierdo, siempre voy perdiendo aunque en la cuenta me figure un menos diez y la lluvia me lave los recuerdos, porque hay un silencio que llevo marcado a fuego y espero, ojalá, suplico, rezo, algún día pueda aprender a hablar.


jueves, 3 de agosto de 2017

No fui yo

Tenes la boca más grande que el alma, y ya sabemos que esas cosas terminan mal.
Por qué no hablar de lo que hay que decir, en vez de hacer lo que no se debería?
Qué se siente perder todo, entrar en conflicto con vos mismo? por tus propios actos, por tus propios dichos, por tu propio instinto, por tu propia mierda.
Cuánto hace que te olvidas de las cosas que prometes? Cuánto juraste en vano a un dios que te apropiaste porque ni coraje para creer en uno tenes?
No se entiende nada, todo está eclipsado, no hay preguntas, no hay respuestas; hay bronca, hay desamor, hay traición.
Hay una pila de muertos con los mismos números de teléfono, que me corto las manos antes de volver a llamar, y ni siquiera así, libres, gratis, dispuestos, soy capaz de traicionar.
Te despeiné las dudas, cada paso que daba limpiaba un poco tus heridas, y entre mis marcas y tus ruidos, podía entender que estabas a salvo. Y te dejé, permití que lo hicieras, que rompas, que tires, que quemes, que grites, que duelas.
Nunca más.-

martes, 25 de julio de 2017

Borrador

De nuevo esa sensación, y vos apenas lo vas sintiendo: pafff, adentro, asfixiado por el aire, ese de la libertad que te deja solo un rato y vuelve y te transforma en el tipo libre y atrevido del que cualquiera en dos noches sabría que es mentira lo que se viene.
Un borrador siempre a mano, las mismas historias del pasado ese, lejano, tan lejano que te encuentra en el hombre que alguna vez supiste ser y que no pudiste mantener, ni como promesa ni como recuerdo de lo que no se debe hacer.
Otra vez, una y otra vez las miles de veces que vas a pasar por la primera vez, un nombre más a la lista, otra vez usurpar la cama que no te corresponde, darte vuelta enojarte y dormir.

El alivio de la noche cuando nadie respira cerca.


domingo, 30 de octubre de 2016

Tal vez. No se...

Cuantas mentiras guardan mis recuerdos y en cuantas fotos que me han sacado puedo no reconocerme como yo misma.
He sido motivo de trazo para nuevos escritores, un lienzo en blanco para aquellos que me retrataron, un negativo que siempre quedó en negro y blanco, y aún así me creo incapaz de transmitir emociones; no propias, sino incapaz de decir lo que siento que digo, pero con las palabras justas para que los lejos se queden donde están, los cerca abracen más fuerte, el pasado se quede en su lugar y el futuro no me abofetee la cara con preguntas sin antes escuchar mis respuestas.
Me han copiado, han usado palabras que yo misma usé de otros, han recorrido mis pasos como queriendo sentir eso que siento y que jamás podrán entenderlo. Escribo y me pregunto que será de la pila de textos que vengo cajoneando y que ni se por donde empezar a editar. Y las ganas? Mejor ni las nombremos. Que pasó con todos los que estuvieron atentos a mis palabras, los que pedían más, los que querían conocer, los que peleaban, los que gritaban, los que amenazaban, los que lloraban también.

Tal vez. No se...

lunes, 26 de septiembre de 2016

El rescate de los cerca

Las mismas palabras, el sinsentido que queda en la boca después de entender que del mate lavado no pueden salir mariposas.

Los consejos que agobian, repetir las palabras que nos describen de memoria lo que alguna vez ya pasó y que, a esta altura, deberíamos saber como salir de esta, pero nada, la eterna adolescencia que duele más por las noches, cuando se sabe todo y nada se supone, cuando te duelen los fantasmas del pasado que no viviste y que de tanto detalle que tuvieron al contarlo, lo volvés propio y aterrador.

El vino no se puede tomar, está ahí mirando como si quisiera conquistarme pero tiene miedo de correr el riesgo, de saber que de un sorbo voy a terminar con él, casi como hicieron conmigo, pero sin dejarme reposar.

Del amor propio ni noticias, pesa más el futuro austero con el que me estoy por enfrentar que cualquier síntoma de supervivencia. La inercia de respirar, late por latir, la careta que me pongo en las reuniones que quiero evitar y que es imposible en épocas donde todos celebran la vida, mientras yo me pregunto como salió Racing porque me quedé dormida cuando empezaba el partido.

Las mentiras, las promesas sin cumplir, el olor a la traición recorriendo los mismos bares de San Telmo.

Los más cerca me conocen de memoria, estiran las manos, marcan números, putean a mi par, lloran conmigo porque saben que cuando me duele algo siempre digo la verdad,
Proponen, preguntan, y yo nada, acá, acumulando flores y saludos, esperando que los lejos me vengan a salvar, sin razonar que el rescate empieza por uno mismo.



jueves, 8 de septiembre de 2016

Llovía y no era jueves...

Otra vez el error, la mano en la herida haciendo presión evitando el desangre, evitando mirar y que miren; total acá nadie se da cuenta, el que sabe mirar puede ver hasta donde me calan las lastimaduras, y el que no...el que no sigue de largo.

Hay gente que te obliga a levantarte. Casi como amenaza te levanta del sillón con un mensaje, y aunque está en uno el moverse o no, te moves igual, aunque no querés, aunque sabes que el frío duele, pero no tanto como lo que escondes; te moves porque sino te volves a hundir.

Llueve y hace frío, y ni siquiera es jueves, pero viene lloviendo por si te olvidaste que la lluvia te solía proteger, que afuera del refugio la vida también pasa para el resto, y que no hay nadie esperando que cambies de decisión, que nadie te va a salvar, que ahora cada vez que llueve: es lluvia nada más.

Estás sola y en casa no hay café.

Y entrás al lugar, te reciben con una directa pidiendo explicaciones sobre que es lo que pasa, y no te salen las palabras porque no creíste volver a tener que explicar, porque ya te habías olvidado de como se empiezan y como se terminan las cosas. Suena el timbre, te salva del silencio.

En la radio se escucha a Joaquin diciendo por lo bajo que llueve sobre mojado...y que bla bla bla, y que cada cual por su lado...