lunes, 9 de julio de 2018

Casi como al pasar, en el medio de la despedida, donde se expresaba todo y restaban mil palabras por decir, él dijo:

- "Y no vas a luchar por mí...", afirmando lo que creía escuchar, afirmando más que lo que sus sentidos podían entender.

Ella, movió su cabeza de lado a lado y disparó una vieja mueca que aparentaba una sonrisa, una mueca que antes atraía a cualquiera, la que ahora significaba otra cosa.

Le quiso explicar que la manera de luchar por el amor de él, era dejándolo ser libre, dejándolo ser la persona que no pudo ser por culpa del poco amor propio que ella se tenía.
Le quería contar con lujo de detalles todo lo que ella estaba haciendo para ser mejor persona día a día, le quería explicar que todo el amor que sentía por él era tan grande que aceptaba que no la eligiera más si ella no lo hacía feliz.

Ella quería sacarse el corazón del cuerpo, agarrarlo despacito, depositarlo en las manos de él, y pedirle que por favor lo cuide y que no se fuera.

Y aunque lo esperó despierta todas las noches que siguieron, él no quiso volver...


Hay un secreto escondido; tiene que haberlo.
Me están ocultando la verdad que me hace feliz; tiene que ser así.
Debe haber por ahí una sonrisa cómplice que dice que solo es un juego, que me estás poniendo a prueba; esta cosa toda rota y malentendida no puede ser verdad.
Giro la cara en la almohada y se mete un poco de tu perfume entre mis pestañas, aprieto los ojos para que no te vuelvas a ir. Y como si te quisieras arrancar de mi, me brotan tus recuerdos por los párpados, y no me queda otra que dejarme llorar.

No entiendo quien puede ponerle un 'pero' al amor...


Me encuentro, y en el camino, lo se, vuelvo a encontrarte...


sábado, 7 de julio de 2018

Mirá si fui boluda...

Me alejé mil veces de un infierno que creía conocer.
Estaba ahí, al borde de la caída y daba tres pasos para atrás creyendo que era precavida, que cualquiera podía venir y empujarme y arruinarme el momento.

Durante mucho tiempo en toda mi historia me creí invencible, había descubierto, a ojos cerrados y abiertos, que la magia estaba en no mentir, en decir siempre la verdad cueste lo que cueste, me creía con poder al entender que la vida iba de eso, y aunque sí, lo incluía, al camino le faltaba atravesar mas charcos.

Me arrancaba la piel pensando en el fracaso, repetía una por una las palabras que iba a decir para que doliera más, como si así cualquiera pudiese entender, a través del dolor, lo que quería decir.

Jugaba a perder creyendo que iba a salir victoriosa, que cualquier día ibas a aparecer de la nada en la puerta de mi casa, como un ángel guardián, que me ibas a vaciar de pensamientos de mierda, y me ibas a poner en una cajita de cristal para resguardarme del miedo que siempre le tuve a perder la libertad; mira si fui boluda...


Tuve que tener la dicha en mis manos, ver como se me escapaba entre los dedos, para darme cuenta que el amor, solo es verdadero cuando es libre...


Aunque hoy ya no estés, mañana te sigo eligiendo...


jueves, 5 de julio de 2018

Qué tan vacío está el espacio que dejamos entre vos y yo?
Te estiro las manos, los pensamientos, los besos que no te doy; te abrazo cuando dormís: vos allá, y yo andá a saber donde. Yo acá y vos andá a saber con quien... y mientras mas lejos mas te abrazo.

Todo suma para llegar a vos.
Al fin y al cabo el amor era eso: un desapego, la libertad del poder hacer...la elección de ser y estar...



lunes, 23 de octubre de 2017

Me descuido y me olvido

Me descuido y me olvido. Y esas cosas no se tienen que dejar pasar.
Porque si dolió, va a seguir por el resto de tu vida ahí, como esa rama que picotea el techo y nunca termina de caerse, que cuando crees que ya se fue, algún vientito la hace sonar.
Porque si ardió, va a quemar por dentro un tiempo más. Y seguramente vengan otros fuegos, otros demonios con otros infiernos, pero cada uno sabe quemar distinto.

Me descuido y me olvido, y cuando vuelvo me mata de celos el pasado que no querés soltar.
Los nombres, el misterio, las sombras de ideas que me pasan por atrás y te perdés mirando cuando enfrente te clavan la mirada esperando respuestas.
Hay olor a ropa sucia que vengo apilando encima de las mentiras que me fui construyendo; no encuentro nada mas fácil que volver a mentir, debe ser por eso que cuesta tanto creer...

Me descuido y me olvido, y la cuenta está en cero. Soy una adolescente que recién va a entender de que se trata todo esto; no tengo recuerdos que duelan, no hay historias para contar y ver como el de enfrente amarga la mirada porque hace carne el dolor que me tocó pasar.

Me descuido y me olvido, y quién te dice, haya llegado quien tenía que llegar...


Tenían mucho tiempo libre...

Habiendo conquistado tantas lunas, nos sentamos todos a la mesa y entre jarra y jarra nos preguntamos como nos fue a pasar esto, justo a nosotros, que somos de esos que si de frente no decimos las cosas, entonces mejor nos quedamos en silencio.

Y aunque todo es distinto, el dolor es tan parecido que entre sorbo y sorbo asentimos con la cabeza cuando alguien afirma que tan hijo de puta se puede llegar a ser.

Se escucha que dice: Si me encontrás alguna, venime a hablar...

Es una cadena de favores, en cuanto uno agacha la mirada, el de al lado remata un chiste para volver a estar en pie. Suena una que conocemos todos, el de la mesa del costado se hace amigo a la segunda birra, el de la barra ya sabe quien sos y que te gusta tomar, y ahí estás otra vez, en primera fila para ser habitué de un nuevo bar, contando las mismas viejas anécdotas que creíste no volver a publicar...





martes, 3 de octubre de 2017


Le conté al amor sobre nosotros, no quiso creerme y, de celoso, se puso a llorar...