domingo, 28 de junio de 2015

Lección

Resbaló en lo más alto del tobogán. Cayó de pecho golpeando las costillas sobre las maderas de colores. Abrió los ojos y miró de reojo para los dos lados queriendo evitar la vergüenza de la caída, levantó los brazos, sacó uno a cada lado, y mientras iba sonriendo empezaba a sentir el viento que de frente le empujaba para atrás los mechones de pelo que le tapaban la cara. Una caricia en el medio del desliz, la fricción de las tablas contra el sweter que quedaría deshecho por las astillas, y el placer de sentirse libre durante el tiempo que dure la inercia del error.


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