He agotado los recursos, las malas olas taparon mis pies con arena y algas, los corales se van aferrando a mis huesos. El mar tiene mas espinas que botellas vacías pidiendo que rescate a los muertos que dejaron de morir cuando me olvidé como era tu segundo nombre, o si lo tenías.
Ahora el cielo alza en bolsa, y de vez en cuando va comprando arenas movedizas que te dudan, y te mutan los colores de la piel, como si vendiera el alma a quién no tiene nada que hacer los domingos por la tarde.
Casi una función a sala llena que termina sacando a patadas a los imbéciles de siempre que se sientan a mirar y que se niegan a ser parte.
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