jueves, 11 de junio de 2015

Libre


Estaba leyendo un blog desde el celular y me tuve que levantar de la cama. No es inspiración, es una especie de venganza contra uno mismo, contra los 'no puedo' y los 'quiero ser feliz'.

Es muy extremo plantear una vida de felicidad absoluta. Y con absoluta me refiero a vida de película, la que vos y yo no tenemos, la que nadie tiene, porque ese tipo de vida no es real. Todos tenemos una realidad que nos pega en la nuca y nos hace ver las cosas como quiere que sean y no como alguna vez pensamos que podrían ser. Como cuando de chicos nos preguntaban: "Y vos, que queres ser cuando seas grande?" y sin tapujos respondíamos lo que nos llenaba los ojos de alegría, lo que sea que fuera; esa pregunta nos hizo jugar entre la inocencia y el conocimiento absoluto, porque teníamos la convicción de que de grandes íbamos a ser lo que queríamos ser cuando nos hicieron esa pregunta (maldita costumbre de preguntar por una profesión y no por un oficio...pero será otro tema).

Yo quiero parte de esa vida de película, quiero que me vuelvan a preguntar que quiero ser ahora, que quiero ser mañana, que quiero ser dentro de 10 años, y mi respuesta va a ser la que vengo triturando entre los nudos de mi espalda y los dolores de cabeza, va a ser que creo que quiero ser feliz. Y digo creo porque para probar lo que es la felicidad, primero hay que haberlo intentado.

Este es el cuarto blog que abro, cada vez que creé uno fue con la intención de hacer catarsis pública sobre el amorío que me estaba desangrando, sobre la pasión que arrastro desde las vísceras y que me resulta nato expresar sin sonrojarme. Y para nada es la idea de este blog, que no solo mostrará mis fotos, sino que cada cosa que para mi tenga sentido ser expresada, lo será.

Volviendo al punto: me levanté de la cama para sentirme libre.

Hace unos meses dejé la carrera que me acompaño durante 10 años, para dar un vuelco y caminar sobre el cemento que yo misma voy mezclando. Dejar de ser parte del conjunto de elementos que cumplen los sueños de otros para hacer mis propios sueños realidad. Primero entenderlos, y después, agarrarlos de la mano y acompañarlos hasta que maduren.

Escribo y saco fotos, no se desde hace cuanto, pero hace mucho, y ese hace mucho se refiere a más de la mitad de mis casi 30. Toda una vida entre papeles, archivos de texto y fotos impresas que se amontonan en una cajita y que voy rompiendo a medida que pasa el tiempo y que los que retraté me van tirando al tacho, al igual que yo a sus fotos. Dureza sensible la que hay que tener para romper la foto de quienes mas quisimos, y peor si la foto la sacamos nosotros.

Todo esta vida de letras y luz, todo este medio que me lleva al arte y que recién ahora me doy cuenta de lo que realmente me pesa, todo esto, todo todo todo, es parte del ahora, es la libertad que me levantó de la cama, que me hizo hacer café, que me prendió un cigarrillo, que me hizo estirar los brazos, acomodar el cuello, cruzarme de piernas y poner la vista fija sobre el brillo del monitor. Es como una fe ciega, como el que está corriendo y no puede parar de hacerlo, y que sabe que si para, sus piernas se van a seguir moviendo hasta que el cuerpo se acostumbre otra vez a respirar con serenidad, y recién cuando llegue la calma, va a estar listo para volver a correr.

La realidad golpea, es cierto, las cuentas alguien las tiene que pagar, y en este mundo de libertad estamos solos, y solos somos responsables de las decisiones que tomamos, pero...cuánto vale la libertad? Cuánto vale hacer lo que uno ama? Cuánto tiempo más iba a perder dependiendo de las decisiones de otros para cumplir objetivos ajenos?

El tiempo me tiene contra las cuerdas, los meses siguen avanzando y la cuenta del banco va en caída libre y aunque mire de reojo, se que siempre está ahí. Pero eso no me hace aflojar, porque soy eso que quiero ser, la que escribe y la que saca fotos, y si: me tiembla el pulso, porque no me gusta empezar a tener los bolsillos vacíos, pero más me tiembla el pecho, y no del frío que hace en esta casa, sino de emoción, porque si me preguntan que quiero ser cuando sea grande, voy a responder que quiero ser la misma que anoche se levantó a las 3 de la mañana para sentirse libre.-


1 comentario:

  1. No te olvides de las horas, de los minutos, de los segundos...De cada momento que tengas vos y para VOS. Solo vos, exclusivamente tu vida, tu historia, tu momento. Ese momento de ser libre, de intentar. De encender un pucho, de tomar un café, de escribir. De llorar también...Es necesario, hacelo y después deja de hacerlo. Escribi, escribì, escribí. Fotea. Hace contraluces, convertilos luego en un clave alta, planta el foco en lo que busques, repeti la toma cuantas veces precises, después iluminala, ponele colores, deja ese blanco y negro y expone la mejor sonrisa que tengas cual si fuera tu mejor cuadro en una exposición...

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